Selahaddin Ayyubi, conocido como Saladino, fue el líder kurdo que unificó Egipto y Siria, derrotó a los cruzados en Hattin y recuperó Jerusalén en 1187. Fundador de la dinastía ayubí, es recordado por su habilidad militar, su diplomacia y su caballerosidad incluso con sus enemigos. Su figura sigue siendo un símbolo de liderazgo y justicia en el mundo islámico.
